Sexo vs. Bebés

Mar, mar 5, 2013

Sección: Artículo

La disociación entre el acto sexual y un bebé, es una de las causas de la profunda confusión que reina en la actualidad. El parámetro para comenzar la actividad sexual, no es estar dispuestos a tener un hijo y comprometerse a cuidar esa vida, sino más bien tiene que ver con el placer, el momento, la química con la otra persona, el enamoramiento, el derecho de obtener lo mejor para uno mismo, etc.  

Aún en los cursos cristianos de matrimonios y sexo, se habla de la importancia del vínculo emocional, de técnicas de masaje, de conocerse mejor, pero casi nunca de la relación entre la unión sexual  y la llegada de un bebé. Por ende, el propósito del sexo es para traer placer y unidad en la pareja, pero  su potencial para crear una vida nueva es secundario, y a veces se olvida por completo.

Por lo tanto, el embarazo no planeado se vuelve algo totalmente impredecible, inmerecido, como cuando a una persona le cae un rayo.  El bebé llega a ser un enemigo que aparece de la nada para estorbarlo todo, el que echa a perder la diversión de la pareja, arruinando sus planes y su futuro. Cargar un bebé nueve meses y volverse padre de familia es una enorme responsabilidad, todo el mundo lo sabe, pero la sociedad nos convence de que tener sexo no es gran cosa. La cultura nos susurra: Aún cuando sería una crisis enorme  embarazarte, tienes derecho al sexo sin limitaciones ni ataduras.

¿Qué hacer con esa mentalidad hacia el sexo, en la que nos sentimos merecedores del placer que trae, mientras odiamos sus propiedades de dar vida?  El tratar el acto sexual con asombro y respeto, como algo sagrado, al punto de abstenerse de él, si estamos en contra de su potencial de crear vida, es un mensaje totalmente radical. Si hemos de sobrevivir como sociedad, es imprescindible que se reconcilien el sexo y su maravillosa capacidad de crear una vida nueva. (LifeNews)

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