
En la región de Sukkur, cinco cristianos incluyendo al pastor Aaron John de la Iglesia del Evangelio completo fueron muertos el 15 de julio por unos 12 enmascarados quienes abrieron fuego en su contra cuando salían de su templo. Otros seis creyentes fueron heridos en el ataque. Ya habían recibido amenazas verbales y una carta amenazante, pero la policía local rehusó tomarla en cuenta, reportaron los sobrevivientes. Los musulmanes estaban presionando a los cristianos para que dejaran el área.
En Punjab en el centro del país, además de desastrosas inundaciones produciendo miles de refugiados que incluyen a 200 mil cristianos, los creyentes sufren de acusaciones de supuesta blasfemia contra Mahoma (muchas veces fabricadas) que pueden acarrear la pena de muerte. Una buena noticia: la mujer Rubina Bibi fue exonerada de blasfemia después de cuatro meses en la cárcel, aunque tuvo que mudarse de su hogar porque ahora peligra su vida y la de su familia. Mala noticia: La niña cristiana Alia, 16 años, fue violada el 20 y 21 de julio por tres musulmanes cuando su padre estaba fuera en el trabajo y a pesar de las protestas de su madre y abuela y de sus propios gritos. Luego cuando el padre iba con la denuncia a la policía un grupo de islámicos lo agarraron y encadenaron, destruyendo el documento; no fue sino varios días después que logró escapar.
Las protestas por el caso de dos hermanos cristianos (uno pastor) que fueron exonerados de los cargos de blasfemia y luego asesinados el 19 de junio al salir de la corte, han escalado al grado de que los musulmanes ya acusan al distinguido ministro federal para las minorías, Shahbaz Bhatti, de haber cometido blasfemia al decir que fueron “víctimas de las leyes de blasfemia en Pakistán”. El clérigo islámico Allama Ahmed Mian Hammadi declaró: “Los musulmanes no toleran la más mínima blasfemia contra el profeta Mahoma. Si Shahbaz Bhatti cometió blasfemia estaría decapitado. . . No hay perdón para el que blasfema”.
La organización de derechos humanos declaró que el 11 de agosto debía observarse como Día Negro para expresar duelo por los dos hermanos caídos, pidiendo a los cristianos levantar banderas negras y portar cintas negras en sus brazos para “protestar contra la injusticia y la opresión”. Después de los dos asesinatos, miles de musulmanes se desmandaron en algunas comunidades cristianas, robando negocios y hogares cristianos y alocándose violentamente. La esposa e hijos de un pastor fueron muertos por una multitud poco antes de los disturbios más fuertes. (Compass direct/ANS)










Mie, Ago 18, 2010
Sección: Medio Oriente