La prensa habla de nuevo acerca del robo del petróleo en las líneas de distribución de PEMEX. Las oficinas de Hacienda afirman que muchos mexicanos, incluyendo grandes empresas, evaden pagar sus impuestos. En las calles y transportes públicos, los carteristas y asaltantes siguen activos.
Un varón cristiano regresando de un viaje de negocios, lamenta que todos sus compañeros inflan sus gastos para que la compañía pague el máximo posible para sus comidas, hoteles y otros rubros. Los empleados de los negocios referidos toman parte en la corrupción, extendiendo facturas por el doble o triple del valor que realmente pagaron los viajeros.
En cualquier nivel de la sociedad mexicana, parece que existe corrupción.
El cristiano puede sucumbir ante las presiones y decir: Si todos los demás lo hacen, y yo no, los compañeros me considerarán un traidor y me acusarán de exhibirles frente a los jefes. Y con el dinero así ganado de modo ilícito, puedo limpiar mi conciencia dándolo como ofrenda o comprando un regalo para mi esposa.
Pero un país donde se practica la mordida, el soborno o el cohecho es un lugar en peligro, fuera de la voluntad de Dios. Dice la Escritura: “No tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás. . .” (Deuteronomio 16:19-20).
Hasta ahora Dios ha tenido misericordia de México. Pero él pide que un pueblo sea íntegro y honesto, cualidades que vemos que nos faltan. Algún día nos cobrará la factura por nuestras mentiras y falsedades. ¿Habrá alguna solución? Sí, desde luego: que todo el pueblo se arrepienta delante del Señor y rectifique sus caminos.











3. Mayo 2011 en 6:41 PM
¿RECHAZAR LA CORRUPCIÓN A PESAR
DE PERDER EL TRABAJO? QUIZÁ SÍ. . .
Un lector de este servicio noticioso respondió a nuestro
comentario sobre la corrupción en México con una pregunta: “¿Cómo
debe actuar el verdadero cristiano si se ve obligado por sus
superiores a participar en actos de corrupción o soborno?”
Parecerá muy dura la respuesta, pero es necesario decir: Un
cristiano verdadero no puede a sabiendas tomar parte en actos de
corrupción.
Efectivamente, hemos conocido casos de personas que han perdido
el trabajo por rehusar firmar ciertos documentos falsos. A lo mejor
las familias de estos “verdaderos cristianos” han sufrido por un
tiempo, hasta que el proveedor haya conseguido otro empleo, pero han
respetado la decisión honesta y correcta de su padre y con orgullo han
seguido su ejemplo. Lo que más vale en la vida es la bendición de
Dios, y tal bendición no llega donde hay corrupción.
La honestidad es asunto de cada uno. Poco a poco se cambiará la
sociedad. A lo mejor costará caro en muchos casos, pero más vale una
conciencia limpia que un peso en el bolsillo. Amonesta la Biblia:
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor” (Hebreos 12:14) y “Como aquel que os llamó es santo, sed
también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1 Pedro
1:15).
Probablemente le costó muy caro al apóstol Pablo vivir con
honestidad en medio de la asquerosa corrupción romana, pero pudo
decir: “Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa
e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes” (1
Tesalonicenses 2:10). Sigamos su ejemplo.
–
Elisabeth de Isais
eisais@milamex.com
15. Abril 2011 en 8:17 PM
Hola hermanos:
Dios les continúe bendiciendo.
Interesante nota, respecto a la corrupción en nuestro pasí. Me surge una duda: ¿Como debe actuar el verdadero cristianos si se ve obligado por sus superiores a participar en actos de corrupción o soborno?. Hay tantos ejemplos para dar, pero sabemos de sobra que en las compañias actuales el jefe manda y el empleado obedece a hacer lo que el superior pide, sino, equivaldría al probable despido.
Podríamos decir, entonces aceptemos el despido como muestra de nuestra fe inquebrantable, sin embargo, seguramente la empresa que nos contrate tiene altas posibilidades de ser igual que la anterior. Cuando se tiene una familia que mantener ya no es una decisión fácil. ¿Que podemos hacer?