El México desconocido

mar, Jul 19, 2011

Sección: Editorial

Se dice que Insurgentes en la Ciudad de México es quizá la calle más larga de América Latina. Va desde la entrada a la ciudad en Naucalpan, pasa por el centro y continúa hasta la salida a Cuernavaca. En un sentido es parte de la Carretera Panamericana que corre desde la frontera norte con los Estados Unidos de América hasta la frontera sur con Guatemala. Dentro de la ciudad, casi toda la calle ostenta negocios a ambos lados, incluyendo restaurantes, teatros, oficinas, tiendas, consultorios. . . y desgraciadamente, sitios de dudoso valor, al igual que muchas otras calles en la ciudad.

Hace poco un joven cristiano que buscaba un empleo temporal cayó en uno de esos sitios. Por fuera parecía un lugar como todos, y el pago ofrecido era mejor que en otros lados. Primero había que recibir cierta enseñanza en cuanto a cómo efectuar el trabajo, y lleno de optimismo él se presentó el día señalado. Llegaron unos 100 aspirantes, algunos con historias realmente conmovedoras de necesidad y desesperación.

El lenguaje usado por el instructor sorprendió por su vulgaridad, y durante el primer día se ocupó todo el tiempo en su discurso de motivación, sin enseñar nada práctico en cuanto al trabajo. La familia de aquel joven le recomendó no volver, pero él esperaba quizá servir como una pequeña influencia moral y apoyar con su esfuerzo al grupo que le habían asignado. El segundo día, el instructor arremetió con fuerza abiertamente en contra de los valores morales.

Todos tuvieron que repetir en voz alta, entre otras cosas, que los valores tradicionales ya no valen. Al preguntar el maestro quiénes eran cristianos, solo dos levantaron la mano, y él les informó burlonamente que era la religión más peligrosa. Era obvio que el trabajo se relacionaba con algo inmoral. Pero la gran mayoría seguía dispuesta a todo por su desesperante necesidad de trabajo. El joven cristiano decidió entonces retirarse;  no encajaba allí.

¿Qué hacer como cristianos ante esta cruda realidad? Por lo menos darnos cuenta, y buscar más que nunca el rostro del Señor Jesucristo, orando por México y por las autoridades. Las Iglesias cristianas necesitan ser fortalecidas con más poder divino;  los líderes y pastores deben despertar. Dios recomendó orar “sin cesar”;  ¿lo estamos haciendo?

Una Respuesta a “El México desconocido”

  1. Hermilo Rojo Venegas Dice:

    Es cierto, debemos orar al Señor para que bendiga a la iglesia, ya que Jesús es la única verdad que la sociedad necesita y, la única esperanza que el hombre tiene para encontrarse con Cristo.
    También, para que la juventud cristiana tenga empleos dignos de un hijo de Dios. En los cuales se realcen los valores cristianos.