¿El corazón piensa?

Sab, mar 2, 2013

Sección: Artículo

Descubrimientos recientes han revelado que el corazón tiene su propio  “cerebro”, una red de neuronas, neurotransmisores y proteínas, con el cual se comunica con el cerebro a través de los sistemas nervioso y hormonal.  Este órgano vital produce un campo magnético que es 5,000 veces más fuerte que el producido por el cerebro. Además el corazón tiene células de soporte y un complejo circuito que le permite actuar independientemente, aprender, recordar y producir el “sentimiento del corazón”.

El Dr Paul Peasall, en 2002 publicó 150 testimonios de personas que han tenido un trasplante de corazón, en que se demuestra  que heredan ciertas características, gustos, actitudes, vocabulario o emociones del donador. Por ejemplo, un hombre de 47 años adquirió una afición intensa por la música clásica, después de recibir un corazón de un jovencito de 17, quien había muerto en una balacera en la calle con su violín todavía en las manos.  Otro hombre heredó de su donadora de apenas 14 años una serie de desórdenes alimenticios.  Además, una joven lesbiana cambió su orientación sexual después de recibir un nuevo corazón, y se casó con un hombre.

El caso más extremo fue de una niña de ocho años que después de la cirugía, le sobrevino una serie de pesadillas de un atacante y una niña asesinada. El psiquiatra creyó que se trataba de memorias genuinas, e investigó que la donadora, una niña de diez años, había sido asesinada; los detalles fueron tan vívidos que la policía pudo identificar, arrestar y sentenciar al asesino.

La ciencia ha descubierto lo que las Escrituras han registrado desde hace milenios, que el corazón tiene pensamientos e intenciones:

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

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