COMIBAM 17 “Con Jesús en Misión”

Mie, sep 6, 2017

Sección: Evangelismo y Misiones, Eventos

El IV Congreso Misionero Iberoamericano (COMIBAM 17), reunió en Bogotá, Colombia del 22 al 25 de agosto, a una gran cantidad de Iglesias, agencias y misioneros que están trabajando en y desde Latinoamérica para llevar el evangelio a cada persona en esta tierra. El primer congreso de COMIBAM fue un despertar en la iglesia Latina en las misiones transculturales y ha sido un referente histórico al dar el siguiente postulado:

“En 1918, América Latina fue declarada un campo de misión.

Hoy en 1987 América Latina se declara una fuerza misionera”.

COMIBAM 17 me abrió el panorama para comprender el impacto que tiene y puede tener la Iglesia Iberoamericana en la extensión del Reino de Dios en el mundo. Algunos puntos que me resultaron claves en este Congreso fueron:

  • Radiografía de las misiones en Iberoamérica: Se presentaron algunas estadísticas de las investigaciones que se han realizado durante estos 30 años de la Cooperación Misionera Iberoamericana. Fue sumamente enriquecedor y mostró que: la Iglesia en Latinoamérica requiere invertir en la capacitación de sus obreros antes de salir al campo en el tema de idiomas, relaciones interpersonales, resolución de conflictos y trabajo con equipos multiculturales.
  • Se requiere un cambio generacional en el liderazgo Latino: Fue muy lindo ver y conocer a todos estos grandes líderes de nuestra región que han sido pioneros en el movimiento misionero latino. Ver su pasión y fervor es un privilegio desafiante. Sin embargo, como lo mencionó Rudy Girón en una ponencia, es necesario pasar la estafeta y dar entrada a una nueva generación para que la transición de liderazgo sea saludable. Esto permitirá que la visión de ser una iglesia misional se siga extendiendo a la siguiente generación. Además, se debe abrir más espacio al liderazgo de la mujer en esta Cooperación misionera. 
  • El rol de la Iglesia Indígena: La Iglesia indígena tiene mucho que enseñarle a la Iglesia Latina en el tema de misiones transculturales y de cómo hacer misión en comunidad. En uno de los talleres pude comprender que es necesario respetar la cosmovisión indígena, ya que podemos llegar a romper el espíritu de comunidad de los pueblos indígenas. Al predicar el Evangelio, es clave discernir entre lo que es bíblico y lo que es cultural. Debemos dialogar con la tradición indígena y permitir que sea la Iglesia indígena quien defina su modelo de vivir el Evangelio acorde a los principios Bíblicos. Y eso no es solo relevante para la Iglesia indígena, sino para la misión global en todas las etnias en donde nuestros obreros están llevando el Evangelio, por ejemplo los pueblos musulmanes.

 

  • Haciendo misión desde un contexto de pobreza y vulnerabilidad. La tesis del taller impartido por Joshua Bogunjoko fue: ¿Se puede hacer misión cuando uno es pobre y excluido? La respuesta es sí; sí podemos hacer misión desde un contexto de pobreza y vulnerabilidad. Podemos enviar misioneros desde comunidades en donde supuestamente no hay recursos financieros. Para ello necesitamos repensar el mandato misionero y adueñarnos de él. Hacer misión en comunidad y no en lo individual. Considerar el rol de la Iglesia o país receptor. Crear programas de entrenamiento misionero para un contexto en donde no se pueden financiar los estudios. Debemos cambiar el paradigma de que a quienes servimos son “la obra” y ser obreros en conjunto con quienes servimos.

Esto es tan solo una pincelada de todo lo que implicó COMIBAM 2017. El llamado a la Iglesia de Latinoamérica sigue siendo el mismo que Jesús dio a sus seguidores antes de ascender: “Vayan y hagan discípulos a todas las naciones”. Este llamado es misional en todas sus formas y como comentaron en una plenaria, al salir de la Iglesia ya estamos en el campo misionero. Sí, la misión transcultural es relevante, pero la misión en nuestra Jerusalén es fundamental.

Dios sigue obrando a través de Iberoamérica para llevar el evangelio a cada rincón del mundo. La Iglesia Latina debe anhelar, como dice el Salmo 67, la bendición de Dios para que su nombre sea conocido en toda la tierra.

 

Por Josué Alanís

 

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